miércoles, noviembre 28, 2007

mi escalera de mano

Si uno alcanzara las manos con una escalera. Si pudiera escalar hasta sus manos y dormirme ahí, yo sería escalera, sueño y mano. Y me recogería, me haría dormir, me llevaría a ese lugar rápidamente y en las manos volvería a rezar.
Si yo fuera yo y escalera y mano, no lloraría más y sabría que mi oficio es ser escalera, mano y yo.
No habrían más dudas ni complejos, por que la desnudez de la mano sabotearía cualquier intento mío por aplaudir o cualquier intento de la escalera por dejarme caer.
Si la escalera yo y la mano, si nuestra trinidad incorrompible, se llegara a saber, yo invitaría a todos a sentarse en las manos, a subir por la escalera y a reposar en mí. Si me sintiera mano, escalera y yo misma, no habría silencios ni camas deshechas, habría escondites y buenos deseos. No sé cómo aún no te das cuenta, no sé cómo aún no se lo cuento a tu mano, a la mía y a los miles de pies que forman la escalera que soy yo misma y las manos que siendo mías, son tus manos.

lunes, noviembre 26, 2007

jueves, noviembre 15, 2007

80 y tantos


Todos los hombres se llaman Ernesto.
Todos ellos son tranquilos, callados e impertérritos (casi aburridos).
Pero una vez regalada su arma inaugural en la pubertad, una vez en el campo de batalla, son sanguinarios e inconmensurablemente abrumadores
(un respiro).
Todos los Ernesto son hombres y todos los hombres morirán algún día.

lunes, octubre 29, 2007

Cudo, el santo más eficiente.


El hombre moriría de un infarto.
Tomó la bandeja preparada por su madre un par de horas antes y se la llevó fría a la pieza de atrás. Prendió el televisor y puso el canal 99 en silencio, quería construir la misma imagen que lo acompañó sus 24 años de matrimonio y las infructuosas salidas de domingo. Después de comerse toda la comida, sintió el ruido de un zancudo que entraba por la separación de la ventana que se había prometido hace meses reparar. Lo vio y tuvo temor de lo que podría hacerle a él, de la sangre que podría perder y de lo repulsivo que le parecía que chocara con su cara.
Justo cuando lo vio acercarse se sintió como Dios, como uno escrito con mayúscula; creíble y en silencio.
Se dio cuenta que en sus manos estaba la decisión de que el bicho siguiera con vida, se sintió poderoso y humilde porque aún sentía no uno, sino miles de bichos volando y chocando con su cuerpo, sentía el deber de matarlos o salvarlos a todos durante su ingenua excitación por manejar el vuelo.

Después de unos minutos viendo el recorrido que hacía por la pieza, la responsabilidad lo desesperaba en su asiento, así que recurrió al método de decisión que le había resultado más efectivo en los últimos años: el sorteo con papelitos.
En un pedazo de diario escribió “si” y en el otro “no”, los doblo y revolvió entre sus manos, en un paso rápido dejó caer uno sobre la cama. Lo abrió y leyó claramente NO.
La misma sensación que a los veinte le recorrió la espalda, las mismas tres veces que su futuro lo echó a la suerte hoy la sentía otra vez.
Su mujer, su droga y su bistec a lo pobre.
Decidió dejarlo en libertad y en ese mismo instante sintió como el animal recobraba fuerzas y sin duda daba la impresión de no querer vivir, porque en un acto suicida imprevisto, se lanzó sobre su cara.
El hombre se meó de susto, y aplaudió mortalmente justo sobre su cabeza. El insecto esquivando cualquier pronóstico murió a las 18:52 de la tarde.
El hombre estaba meado. Pensó en Dios y en los papelillos, pensó en los dolores de su pierna y en las imprecisiones de los políticos en huelga, pensó en su madre, pensó en la soledad. Se limpió las manos y entendió que ahora le quedaban sólo dos teorías: o Dios no existe o se limita a contradecirlo. Pensó en la carcajada de su hija, pensó en Franco de Vita, pensó en las cosas que podría haber hecho, pensó en el banco, pensó en su trabajo y en las ganas que tenía de aprender paracaidismo, pensó en ella y en la antigua demolición que evitó por un par de meses. Pensó en el dolor frío de su brazo izquierdo.

miércoles, septiembre 12, 2007

de nada

Yo merezco ser quemado a diario porque no me sé defender. Porque no tengo cómo. No sé ni como me llamo, ni cuántos hijos quisiera tener, quizás ninguno.



No sé discutirle, no tengo ningún argumento para hacerle bajar la pistola, ni para articular siquiera la simple frase "señor no me mate".


domingo, agosto 26, 2007


Lo que de noche sonaba como angustia aserruchada, desgarradora y ensimismada, en la mañana olía a cigarro culposo y orgásmico a las 3 de la mañana. A una de esas melancolías infundadas, a esos miedos a la muerte cubiertos de polvos vencidos.
Lo que de pronto salvaba el día, hoy no hacía más que esparcir como fuego en casa de madera miles de bichos raros cubiertos de experiencia.
Se absorbe en el aire cualquier valor para saludarte o cualquier excusa para adormecerte.
Hoy tú te escapas conmigo, hoy me escarmiento por tanto silencio.
Las moléculas de pecado al fin vuelan libres y tu estampa pulcra me duele en los ojos. Eres gigante y perfectamente creíble. Eso es lo que me deja nula de excusas.
Yo merezco un par de zapatos de tacón y lloraré lo que dure el trayecto de vuelta a mi casa. Me siento, me paro, me vuelvo a sentar.
Mi parto habrá de desaparecer.
Mis comillas resolverán cantarte un sonido mudo y resucitar la piel con tus caricias. La calma llegará a atormentarme de nuevo con mil preguntas y ninguna respuesta y estaré lista en el transcurso de la mañana, lo prometo, para seguir creciendo más y aprendiendo menos. Esa mañana habré de madurar.
Que los ricos son ricos, que los pobres, pobres. Que la culpa se borra limpiando los mocos y rezando antes de cenar. Que a veces se borra criticando eso. Que a veces les gustaría sacarse los dientes, sacarle los dientes, y comerse una copa de helado más grande que la 38 D. Que bueno que se les haya movido el piso, que buena que es la unió social, que bueno que está este sándwich, que linda es la cultura.
No te creo nada.
Ni lo que comes, ni lo que duermes, ni lo que cojes, ni lo que no bebes, incluso no creo lo que podrías llegar a mentir.
No te creo nada.
Guardada dentro de un bolsillo y de pronto el silencio que mata cualquier pudor, que me adormece en una canción estremecedora que no hace más que matar mi decencia.
Abro los brazos y no tengo la fuerza para desvestirme y dormir. Sólo me agua la boca, la nariz, las mejillas y la frente, el débil comienzo de una absoluta indiferencia. De una exquisita mantequilla y de una verdad sin muela.
Tu abrazo no me cansa, cada vez que lo vislumbro me aquieto en un miedo insufrible a que sea el último, y no deja nunca de tener la torpeza del primero, la lujuria de los instantes venideros y la sencilla razón de deberte amar, de no tener otra alternativa más que mudar el ánimo para conocer tu nombre. Conocer cada una de tus sonrisas y perfectas perversiones.
Me dolería la mano si escribiera de noche. Si lloro en la pieza oscura después del humo, de las piernas cruzadas y la más sincera soledad.
Pronto tocan a la puerta. Se enmarcan y se desarman por más de 23 minutos. Pero inminentemente la violencia superaría mis buenas intenciones y repetir los dos o tres números que configuran mi obsesión con la basura y la recriminación pro muerte tendrá mayor sentido en mi seguridad. La letanía de tus palabras evocando las mías, plajeando mis ojos, reproduciendo una y otra vez tu intención de abarcarme infinitamente, es absurda a la hora de tu risa emulando mi ingenuidad. En la plenitud de mi humana situación vertical perpetua. En la sinceridad de no creer lo que estoy subrayando, porque no lo examino. Porque no voy a examinarlo más. Porque yo me creo lo que rezo, no habré de hacerlo más. Hoy aplaudo la realidad, me la como, y comienzo a construir algo digno de mí. Algo digno de trazar dos veces.

lunes, agosto 20, 2007

de los secretos y otros rastrillos


La tomaron por sorpresa me dijo.
No alcanzó a reunirse con ellos me dijo.
La subieron a golpes y se la llevaron vendada en un auto con olor a amoníaco me dijo. Con olor a pipí de gato, predijo.
El pulso lo tenía por el cielo y la circulación por alrededor de sus manos se había cerrado entre el morado sonido de las cadenas le dijo.
La tomaron por el pelo y se lo sacaron le dijo. Pero ella no dijo nada, ni un nombre al boleo les dijo. Sólo el de su hijo abortado le dijo.
Un hombre la tomó por corriente. Corriente en su boca y en sus pudores, le dijo.
¡Tu madre esta muerta putita! le dijo.
Practicaron con cianuro en sus venas, repito.
Un joven le quemó los dedos con soplete, se dice.
La metió en una bolsa y se le resbaló al mar se dice.
Pero al mar le revientan en las olas los sayones y en su orilla la dejó, él dice.

El cuerpo flotó, silencio. Silencio al ver el cuerpo expulsado y descompuesto-nos dicen.

Fue un crimen pasional nos dijeron. Uno común y corriente, se dijo “uno digno de portada de diario” se hizo.
Las hermanas fueron entonces a buscar el cuerpo ya de luto. A pedirle ayuda al juez, le dicen. -¡En nombre de Dios, váyanse a escribir un cuento!, les dijo. Usen su vasta imaginación en algo productivo-les dijo.

y ellas dijeron de boca en alto que sus paredes nunca más fueron blancas, roja pintura adornaría su puerta. Su cama y su nula conciencia. Su nula conciencia en las camas de otros que exhiben pistola en su mesita de té.

bautizaron ese año: Promesa de roza, de Roza con z.

lunes, julio 09, 2007

memorias colectivas

Hay noches oscuras que revientan en la cara y a ella no le gusta la crema pastelera, así que no se expone. Mil veces ha escuchado a Sinatra pero no importa, igual se siente culpable de llorarle a un mafioso. Le encantaría que le pagaran por escribir, de eso viviría. De eso moriría. De un ataque a la escritura, de un desastre en su colon y en su mano, por exceso de tinta.

A Emilia los desarrollos no le gustan, los resultados la desarman y lo peor de todo es que en un acto desesperado terminó escuchando detrás de la puerta que para él, ella nunca fue importante. Si le hubiese propuesto tamaña fuga romántica que tenía planeada hace años en su diario de vida, él le hubiese dicho que no. Emilia no estaba preparada para ello. Quizás estaba preparada para un no sujeto a condición, pero no para un no rotundo. A Emilia le encantaría que su dolor fuera sólo porque él la quiere olvidar. Pero en la realidad su dolor desde esa tarde, es porque él nunca tuvo la intensión siquiera de recordarla. Es que Emilia imagina mucho y esa noche imaginó que estaban enamorados. Pero no, simplemente Emilia tenia una carencia de afectos que le hacían ver corridas de manos en todas partes.

A Jorge le desesperan las conversaciones que no tienen que ver con él. Le cansan porque es sincero, no tiene otro tema simplemente. Abusa de su secretaria y pide dientes para el chanchito José (que es la única herencia que le dejó el avaro de su tío). Jorge lucha hace años con un dolor de espalda terrible. Con unas pastillas que le secan la boca. Y con una cuenta de agua que llega hasta las nubes. A jorge le gustaría tocarlas a veces. De niño soñaba con su textura y con amanecer saltando por entre el algodón de sus partes. Pero las dos veces que estuvo a punto, se despertó con la cama empapada.

Asunción cree en los santos. Concepción queda más al norte que Puerto Montt. Para un antofagastino son sureños los de Conce, los de Santiago, los de Puerto Montt y los de La Serena. Los de Valpo se pueden quedar pintando cerros de postal.

A mi me gusta mi nombre, pero es muy común. Muy común y corriente. Le tengo un pavor enorme a la electricidad. Me molesta un poco la garganta y apenas e leído la tapa de los materiales 1. Me apestan las despedidas, pero ya era tiempo de anunciar una. La primera de muchas. Y se siente bien, no puedo negarlo. Se siente bien porque el exorcismo era para con mi cabeza. Así que soy la primera mujer sin cabeza. Tim Burton estaría orgulloso de mí- y mi mamá también-

A Emilia le gusta Jorge, pero no lo conoce. Jorge nunca ha visto Emilia, hasta hoy a las 6 de la tarde en la estación de metro Baquedano. Asunción es amiga de ambos y le encanta Concepción.
Yo me metí de puro boyerista.
Los vi a los tres en el metro y no pude olvidar el roce de sus manos al amagar un saludo apretado y torpe. Todo lo demás lo inveté.

Tengo sueño y quiero salir de vacaciones. Quiero salir con vacaciones para que conozca la playa, se merece un descanso también.

lunes, junio 25, 2007

baño


Hay veces que ella se levanta dormida, y camina un par de metros soñando. Puede que se despierte en la ducha, eso es relativo. Todos aprenden a veces. Ella se cayó de la ducha y ahí supo que la cadera quedaba en la mitad del cuerpo y que con ella sostenía todo lo que, con sus huesos quebrados, atravesó. Todos aprenden a veces.
Con un dolor de extremaunción, dramatizó un eco lejano. Le compensó el orden del domingo y retorciéndose en el suelo se vio, como siempre, con el sol en la cara frente a un acantilado. O saltaba, o la mordían los perros, era elegir la muerte. Era adormecer las cartas desgarradoras que había recibido y saltar. Desangrarse, pero por dentro, sin que nadie supiera y sólo entonces, no habría cómo devorar las palabras entre tanto poema legalmente recitado.
Si abría las piernas, sabía que iba a ser para siempre. Y ahí acostada sobre el piso helado del baño, no quedaba más que adormecerse con uno u otro recuerdo para que dejara de doler, para que chorreara lo necesario y pasara el tiempo justo para que su hermano la alcanzara a recoger en blanco y la llevara a un hospital.

Y si después de esto no te conmueves, no sé que podría hacerlo. Tengo 3 costillas rotas y la cadera hecha pedazos, nunca podré parir hijos de apellido no sé y nunca podré acercarme a una cuna sin que la criatura sea ajena. Así que no temas que soy tuya. Así que no dudes que la sangre que derramaré no lleva tu nombre, lleva el de la muerte que no para de toser a tu lado. Y no te hagas el dormido, despierta. No te hagas el dormido que te ves repugnante, hasta las moscas caen muertas al suelo. Guatón cobarde, ¡despierta te digo!
Ella fue la que cayó al suelo, tócame la cicatriz.

mierda guatón, despierta.


lunes, junio 04, 2007

para ti, para mí

- ¿De dónde viene ese olor a poesía?
-Del mercado supongo
-Supones mal, esa manía tuya de simplificarlo todo
-Esa manía suya de no callarse
-¿Qué dijiste?
-Nada

-¿Escuchaste?
-Escuché: escuchaste
-Ponte seria
-Y, ponte seria
-Que desagradable
-Que bueno que se haya dado cuenta sola

-Tienes fiebre
-No lo había notado, entre tanto milagro que sale en la tele, pensé que me había tocado uno a mí.
-Porque lo haces todo tan difícil niña
-Porque quiero que me recuerde. Necesito que se acuerde de mi nombre, cuando yo me…
-Cállate
-¿Le dice eso mismo al que va a ver los domingos llueva o truene?
-Él no me responde, he ahí su gracia
-Ahora sí estamos conversando
-No, tú estas hablando sola. Ya pásame el brazo para tomarte la temperatura.
-Tome, mi brazo.

-Niñita tonta ¿por qué te vences?
-¿y porqué habría de hacer algo distinto?
-a usted le dan pan y no tiene dientes
-tengo, pero me devoro lo suyo señora
-¿Vamos a empezar de nuevo?
-Las veces que hagan falta mi amor.

sábado, mayo 26, 2007

sinónimo de testamento

Por eso le gruñó, le explicó y le reclamó que no tiene nombre
-Busco tus ojos en los suyos- le dijo -mientras no tienes idea de que esto lo escribo para ti-

-No tienes idea e ideas a otra-.

Le reventó la negligencia.

El porqué con ella fue distinto -dímelo fríamente para poder despedirme de una vez-.

No puede, no le da el cuerpo. Dormido, cansado, exhausto.

-Miénteme por lo menos, empújame a la calle, escúpeme en el vestidito nuevo-

No lo soportó más, no quería tener que llegar a hablarle denuevo a través del espejo -Qué me hiciste, qué te hicieron-

-Olvídame como ya lo hiciste hace tanto tiempo, concédeme esa frase. Dime como lo hiciste tú –no paraba de increparle

No le gustaba el sabor de su boca y menos le gusta el dolor de sus manos heladas

-te odio, te aborrezco, me eclipso, me desangro -

Se desperdiciaba su sangre, su nombre y cada una de sus pulsiones. Nada natural tenia sentido, nada humano se tornaba concreto -nada en tu nombre supera el capricho-

Lo merecía, eso lo tenía claro, y su piel se empapaba; sus piernas chorreaban hasta el suelo. Su dolor se había tornado piedra, se había quedado inmóvil, la hizo creer en los milagros. Le había logrado quitar la fe.

No le lastima, no le carga y eso mismo le deseó.


Aún a los pies de su cama tuvo el valor de tomar un lápiz y escribir en el
suelo, antes de que él alcanzara a llegar y escuchar a destiempo
toda esta catarsis.

Yo le dejo mis manos en la puerta a Clara, siempre me pareció una joven encantadora que dignificaba a cualquiera con su bienvenida. Le dejo mi inocencia al joven de ojos tristes, que aún cuando me pareció que se desvaneció hace algunos años, hoy me doy cuenta que nunca ha vivido más que en mi cabeza. Les ruego, conserven mi paz.
Le dejo mis óleos azules al anticristo y al semi dios, para que pinten otra cosa que no sea ellos mismos. Le dejo todas mis lágrimas a mi profesor, a ese que se emocionaba tanto cuando las teñía en sus manos. Renuncio a mis últimos 4 sorbos de agua, y se las regalo a mi familia, que yo no me arriesgo ni siquiera por terceras guerras.
A dios le dejo mis candados y mis llaves de sin razón, una maravilla de nada y absoluta soledad. Un conflicto menos y un gracias, tres regalos caros y un aleluya.
De pronto nada, nada más que silencio.
Le dejo a todos los que lean mis ojos, para que los usen, para que abusen de ellos. Me desabrocho y riego el pasto con mi aliento, mi sudor y mi herencia para que otro sí pueda plantar en él. Les ruego, no olviden prenderle fuego a mi cuerpo disgregado, así no tendré que caminar, sólo tendré que planear por entre el vacío, por entre medio de cada pedacito de aire arrejuntado.
Por eso les dejo mi todo y mi más. Por eso les pido que me dejen nada más que el extenso número de recuerdos que componen mi yo, que me hacen daño y que me colman el alma. Déjenme la parodia que nadie más que yo pudo armar. Déjenme en paz, pues no tengo nada más que ofrecerles.
Dánae, Aguas Blancas, 1959.



sábado, mayo 05, 2007

Había una vez,

una niña con la espalda chueca.
No podía ver directamente a nadie y nunca requirió protección.
Era impenetrable, invencible, inmune e impenetrable.
No tenía necesidades ni de buenos días, ni de buenas tardes ni de buenas noches.

Un día, a un joven se le cayó una moneda.
Al recogerla, pasó inevitablemente a la altura de sus ojos.
Desde ese día, sólo lo de la espalda chueca fue lo mismo.

martes, mayo 01, 2007

Parricidio

Es tan irascible como insaciable.
Es un hombre delgado y en exceso velludo que, como cualquier otro, se sienta en la barra de un bar. De uno que se hacía nombrar “La mano cariñosa”.
Recién pagado se toma un par de tragos.
Una mujer canta en el escenario a las 23:00 hrs. A las 23:25 , está seguro de que es la misma que posa, coquetona, en la foto de su encargo.
Luego de fumarse un par de cigarrillos, se acerca por detrás de su espalda, casi rozándola con suntuosa precipitación. Con cuidado sobrehumano le quita del cuello su pelo negro y por sobre el tirante de su vestido rojo comienza a apretarle el cuello tras bastidores. Cuando el reloj ya denunciaba el comienzo del día viernes.
Con los labios ya morados la mujer ha sido muerta sobre un escenario, bajo una idea consolidada en un recuerdo fotografiado. Mujer muerta por haber sido criminada bajo la luz de miles de ancianos de alto poder y moral netamente codificada.
Insistiéndole que la pobre mujer no apaleaba ni un ademán de despedida en las mejillas.
Sólo 7 días después la madre despojaría de susurro sus lamentos y habrá de ser acribillada por su hablar 23 días después de la última fecha enunciada.
Luego no habrá como pararlo. Morirían un par de años después el padre en manos de su hijo, la amiga en las manos de su amiga y un par de amantes en manos de un cobarde. Uno en la mano del otro, dos manos en una, sencillamente dos manos y un cuchillo y una sobra y un te odio y un hasta mañana.

(julieta venegas-sueño de sombras/ esta vez)

viernes, abril 27, 2007



(hecho vivo /tan sólo un recuerdo)

sábado, abril 21, 2007

Una vieja infestada de peligros (de secretas ambiciones),
revienta en el espacio, al chocar su motoneta contra un asteroide.
A la tierra no llegó más que en pedazos
Y cada uno enyeguecido con no más de 16 palabras escritas.

A él, en cambio, le pagan por curioso.
Las carnes enmohecidas le llamaron la atención,
(antes de notar que era tarde,

que las carnes eran trazos de dibujo
y que él se deshacía en carboncillo junto a la vieja en motoneta).




Uno a uno los pedazos fue recogiendo y esto fue lo que leyó

:

La probidad de llamarle pecado al santo,
la sencilla razón de soñar lo inmaduro.
Pretende, no más, que una sensibilidad escandalosa
(desgarradora)
una llamarada de simpatías y delirios
que descansa en una única disyuntiva
(En una sola)

Hay veces, sólo algunas,
que me gustaría chocar de frente y ver lo que pasa

Cuando la desesperanza y la euforia reclaman paciencia ,
pues la vista se desviste con sólo mirarla.
Una sola explicación advierte sentido,
un solo encuentro resuelve los Eros.

Me parece algo frívolo el cigarro al desayuno,
me parece inmoral la prepotencia.
Pido a pie de página, por lo menos, un par de reflexiones de homicidio,
un par de abusadores corregidos

[Completamente humano ser y estar
Completamente criminal parecer]

Quejas podrían existir por escrito, pero el sentido comentar no existiría
(mis enaguas seguirían ridículamente manchadas)
Y así mismo no puedo negar que
no había momento en el día,
no había palabra parida en los párpados,
que no llevara tu nombre.

Por eso mismo, hablan de mí en los pasillos.
Comentan la inservible manía mía de tener 7 vidas.

Mientras yo no respondo porque no sé
porque no lo he visto embarazado

Aunque sí lo vi recaer en una doctrina esclavizante
(cuyo fin es libertad).
Y sí me dolió ver comedias a la hora de once
mientras algunos se desviven por vivir

A veces me cuesta empezar el día
a veces me cuesta terminarlo en pie

Conjugar una lucha sin sentido,
porque te amo, porque te envidio.

Pero la mayoría de ellas absorbo un par de risas
me trago un par de dientes
Y las manos y los gestos y los ojos al revés
se proyectan frente a tanto estilo descriptivo
Entre miles de proyectos de vida,
entre ese bla bla de si tuviera tiempo


martes, abril 17, 2007

Luna de 20 cm


Hoy me robaron la música,

se la llevaron en silencio.

Cinco minutos y todo olía a reguetón.

Llegué a mi casa ensangrentada,

con las manos bautizadas.

Entonces Luna me dijo: tranquila,

que él te la devuelve mañana.
[no olvidando nunca imaginar,
que es-talla
la tercera guerra y nadie va]

sábado, abril 14, 2007

diagnóstico


La locura alcanza a ser sana en la insanidad.
En la locura es bueno estar un poco loco.
Y lo digo no para justificar una linda frase o una mejor descripción.
Lo hago evitando el enjuiciamiento del Prozac, del electroshock y de la diversión.
Lo hago tratando de buscar el sentido en el sinsentido,
entre tanto qué sé yo.

Porque tengo 14 años
Porque me tiño el pelo en masculino
Porque me encanta tu presente
Y me fascina educarte.
Mas soñando, mas sanando.

(led zepelin-dream on)

jueves, marzo 29, 2007

carta al director

De sentir, sentiremos.

Callar, ni hablar.

No, no estoy hablando de un despertar pausado.

Mire, si eso es lo que compré, hoy mismo lo devuelvo.

Si no, si es lo que digo yo, béseme.

Aquí no se trata de un edificio nuevo en la costanera. Yo escribo acerca de una reconstrucción total desde los cimientos.

De una serenata con luna llena y sopaipillas.

De una profunda y renovada convicción de creer en absolutamente todo, sin que eso me deje la boca abierta y repleta de moscas.

A ver

Lo que pasa, es que me cansé de la frontera.

Me cansé que el delito se mida en poder adquisitivo.

Sí.

Una mañana me desperté cansada de mirar el techo, de tomar pastillas, de esperar un mensaje de texto.

Una mañana necesité carne para el almuerzo, salarme de mar, desabrocharme el sostén y azúcar en mi café.

Estaba tan rico mi café, que me hizo sentido repartir azúcar en la calle (una correcta iniciativa para apalear la falta de empatía).

Se me ocurrió hablar un poco y perder el miedo al ridículo.

Tuve el deseo irrevocable de escucharle la voz a un par de gaviotas a pesar del peligro que aquello implica y en ese momento aspiré a tener la remota intensión de triunfarle a nadie más que a nadie.

Desde ese día, nadie me quita la intuición de estar viva.

De ahí que no estoy para salvarle la vida a nadie. Yo estoy para que me la salven, para cambiarte la vida, para salvarnos, para deshacerme en justicia.

Estoy aquí parodiando al que aún se quiere zurcir el pellejo a la piel con monedas.

Y leeré mucho y me reiré también.

Por lo demás ya no preocupo.

Nadie me prometió lo contrario.

Exijo lo que me ofrezca el día, lo que yo tengo para ofrecerle. Lo que los dos tenemos en las manos.

No más whisky, no mas pasta base, no más cigarro, no más marihuana, no más sacrificio, no más penitencia, no más violencia, no más abstinencia. Puro neoprén para pegar.

Un poco más de ojo, de dientes, de sangre y de paladar.

Porque todos tenemos bocas, pero cada boca es diferente

Y la boca diferente no deja de ser boca, no deja de necesitar comer.



Me desperté, me duché y te amé un poco más.

Por todo el tiempo que me esperaste.

Porque esperaste todo lo que me hacía falta para que pudiera hoy, compartir una carcajada con voz.





-SEÑORA, LE REPITO POR ÚLTIMA VEZ:
ESTE, ES UN JUZGADO DE LETRAS.
NO PODEMOS RECIBIR SU QUEJA.
MÁNDELA AL MERCURIO MEJOR.







(mp3: fito páez-al lado del camino)

lunes, marzo 26, 2007

epitáfios


1
Bajo
tres paredes frías, tras el insolente invierno, se escapa de mí el sentido.

Me vacío del sentimiento, me despido de su inoperancia, me desvisto de mí.

Me acurruco al fin en torno a otro que aún vive en las esquinas, que me habla en trovas y que usa su lengua en torno y a pesar de mi inconciente.


2
Qué lástima haberme perdido antes de llegar, qué lástima no haberme dado cuenta antes que no había nada que lamentar. Qué vergüenza haberme explicado tan mal lo de los pecados, lo del recuerdo y lo de la novedad de lo nuevesito.


3
Qué parto extirparme la caricia abortada (previa al orgasmo, previa al suspiro, previa a la simple caricia).
Qué desgarro el desgano que me hace trizas por un beso que nunca existió.

Cómo olvidarme de ti sin que te enteres.

Cómo decirte algo claramente sin que me entiendas (sin siquiera aspirar a que me oigas).

Cómo deshacerme de un proyecto impensado por los dos.

Cómo sacarte de dentro sin que hayas estado nunca.

Cómo desviar tu mirada, sin que adviertas que tu presencia me invade hace años. En un marco de años incontables, indiscutibles, impensados, dulces y consistentes.

Años que supuestamente serían los más felices de mi vida. Años que sin culpa y por tu culpa, han de desaparecer entre escombros que señalan un cuerpo perdido entre tanto secreto indescriptible, entre tanta menstruación desperdiciada, entre tanto tú sin ti.



(grupo de epitafios encontrados en el valle de san pedro de atacama,en el pueblo de toconao )
(mp3:inti-illimani-arriesgaré la piel)

jueves, marzo 15, 2007

Paradise (perrodice)


El perro movía el rabo, se daba un par de vueltas buscando su cola, se rascaba detrás de la oreja con insistencia.
Después de varias horas sin comer, se aprestaba para romper un par de bolsas antes de que el viejo pelado saliera a perseguirlo en bata y pantuflas, por al menos, media cuadra.
El perro no tenía nombre (quizás se llamaba perro, no lo sé). Quizás se llama perro y simplemente no me interesa.
Quizás como perro que es, no tenga nada más que hacer en la vida que despertar y dormir (sin morir en el intento).
Una preocupación menos y nos volvemos metafísicos, quizás si nos oliéramos la cola primero (antes de mordernos las caras). Quizás si nos mordiéramos la cara (sin olernos tanto la cola).
Pero concentrémonos en lo importante: ese día, el perro decidió no dormir después de las 12. Tomó su resto de carne, se lo echó a la boca y caminó.



Miren atentos como caminan los humanos, miren como se mueven completamente sincronizados.
Tan impresionante caminan, que quizás nadie encuentre interesante a un perro que habla. Pues aunque ahora les diga que yo he contado esta historia todo el tiempo, estoy seguro que no me creerían. Por eso recurro a un escribir enfático, pues nadie ha querido escuchar mis ladridos. Por eso no gastaré mi tiempo en enseñarles perromandarín (si igual, las garrapatas no son de su agrado)
Así que me limitaré a contarles un par de verdades, que me han asaltado hoy.
Después de tanto callejear me duelen un poco las patas (no puedo negarlo). Pero marcar al fin la rueda de ese Jaguar, me tiene más contento que perro con pulgas. Me fijé en más de 40 pares de cosas lindas en tres minutos. Conocí al mago Oli y me comí tres papas fritas que algún papa frita desperdició. Así que una vez caída la tarde, me fui a leer a una biblioteca y pedí mi libro favorito sin demora. Contrariada, pues tengo conciencia de que no todos los días le entiendes a un perro, la niña del mesón me cuenta que ese libro no existe. Primera derrota en el día, para los humanos el “Paraíso aún no ha sido escrito”. Se quedaron con un par de promesas y con un solo manuscrito, me contaba la niña (pero de paraísos escritos aún no hay registro).
Así que decidí que había que mostrarles el camino a patadas.
Por eso le recomiendo que mire bien el suelo (sí, el de las patas negras soy yo).
El perro está escribiendo, así que esté atento….próximamente en librerías, best seller seguro.